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“En España no tenemos rotondas suficientemente grandes para Calatrava”

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Barcelona


04/10/2023 a las 12:46

CEST


El experto en estudios urbanos catalán desarrolla en ‘Pormishuevismo’ (Blackie Books) el neologismo que acuñó para referirse al desafuero arquitectónico, urbanístico, empresarial, cultural… Casi todos los ámbitos son buenos para aplicar la máxima pormishuevista: «Más es poco»

Ciñéndonos a Europa, ¿el pormishuevismo es típicamente español?

No. Lo que pasa es que en España somos pormishuevistas y no nos da vergüenza demostrarlo, mientras que en el resto de Europa los pormishuevistas disimulan un poco más.

¿El pormishuevista es consciente de estar obrando mal o se cree en una misión divina?

Ostras, si te crees en una misión divina, estás obrando mal sin duda, ¿no? Puede ser que sepan que están haciendo el mal y se la sude y puede ser que no lo sepan, aunque a mí me cuesta un poquito pensar que lo hacen desde la ingenuidad. Cada uno tendrá que rendir cuentas con su dios cuando muera, pero aquí de lo que se trata es de que los pormishuevistas rindan cuentas con la sociedad, que es a la que están estafando.

Parece sentir debilidad por Santiago Calatrava y su pulsión escultórica.

Calatrava defiende que el funcionalismo está pasado de moda, que lo primero y lo más importante es que él brille. Cueste lo que cueste y pague quien pague. Es ilustrativo de las carencias de las administraciones que en sus encargos a Calatrava no se haya tenido tanto en cuenta la función de la obra, que sea verdaderamente útil y se retorne de forma directa a la ciudadanía, como que quede bonita y dé una buena foto a los políticos. En este sentido, es el mejor escultor de rotondas que podíamos haber imaginado. El problema es que en España no tenemos rotondas suficientemente grandes para Calatrava.

Los profesionales más megalómanos o con menos escrúpulos no dejan de responder habitualmente a un encargo de un político

El impacto de la arquitectura en nuestras vidas y en el planeta es grande y duradero. ¿Deberían las facultades de Arquitectura instaurar pruebas previas para detectar a megalómanos y desaprensivos?

Andrés Rubio propone de forma jocosa en ‘España fea’, un libro que me encanta, que los arquitectos, los ingenieros y los urbanistas tengan que hacer un juramento de Vitruvio [autor de ‘De architectura’, el tratado sobre arquitectura más antiguo que se conserva], igual que los médicos hacen el juramento hipocrático. Para que luego no se les vaya la mano, o la cabeza, en ciertos proyectos. Pero, al final, los profesionales más megalómanos o con menos escrúpulos no dejan de responder habitualmente a un encargo de un político. Ahí está el problema. La clase política debería saber qué encarga con dinero público y tiene las herramientas para llamar al orden cuando detecta que un proyecto se está saliendo de madre.

Pues, por lo que cuenta, los presupuestos parecen papel mojado.

Legalmente, deberían cumplirse. Pero imaginemos que una constructora dice que va a hacer un puente por la mitad de dinero que la competencia, aunque sabe que es absolutamente inviable hacerlo por ese presupuesto. Se acepta. Y luego, cuando se trata de hacer el proyecto técnico, expone ante la administración: ‘Mira, es que si lo hacemos por el dinero que te habíamos dicho, el puente se nos cae’. Ahí la administración tampoco puede decir: ‘Mira, pues no, hazlo por el dinero que me has dicho’, porque le están diciendo que se va a caer. Creo que por ambas partes debería haber un ejercicio de decoro y de empatía con el dinero de todos y hacer las cosas por el dinero justo. Entiendo que haya un par de millones que pueden bailar por imprecisiones o por cosas que no se han tenido en cuenta. Pero que se te vaya al doble el presupuesto me parece una auténtica vergüenza.

La Comunidad Valenciana es una tierra maravillosa, pero a la gente parece que no le molesta que le tomen el pelo

Se le queda a uno cara de tonto al leer con detalle cómo se ha sacado adelante un proyecto como el ‘resort’ Marina Isla Valdecañas, un ejemplo extremo de pormishuevismo que se ha saltado a la torera todo tipo de reglamentación.

Es absolutamente increíble. Me parece deleznable que el dinero incluso pague la legalidad de las cosas. Aunque la justicia te diga que lo que estás haciendo está mal, tú tiras para delante porque tienes un bufete de abogados buenísimo. El caso de Marina Isla Valdecañas y el del hotel de El Algarrobico (Almería) son simbólicos: se construyeron vulnerando leyes a conciencia y se ha demostrado por activa y por pasiva que se tienen que demoler porque son ilegales. Y aun así no se hace. Cuando sería extremadamente performático que se llevase a cabo la demolición, porque eso estaría mandando por fin el mensaje de: ‘Si te saltas la ley, te lo tiran abajo’. En cambio, el mensaje que se está mandando es: ‘Bueno, tú sáltate la ley, que tras unos 20 años de juicios la peña se olvida’.

¿Hay algún motivo para que la Comunidad Valenciana sea la meca española del pormishuevismo?

Yo vivo en València, aunque soy catalán. Es una tierra maravillosa en la que se vive de putísima madre, pero a la gente parece que no le molesta que le tomen el pelo. Es como si no hubiera hecho ninguna mella que durante dos décadas se produjeran tantos casos de pormishuevismo: la construcción de Terra Mítica sobre lo que había sido el pinar más grande de Europa, que ardió; la Ciudad del Teatro [en Sagunt], un auténtico fiasco dirigido por Consuelo Císcar, que durante 10 años a la cabeza del IVAM hizo absolutamente lo que le salió del pelo… Y Rita Barberà hizo de València su negocio particular, igual que Carlos Fabra de Castelló. Lo preocupante es que después de tanto tiempo durante el que se prostituyó el dinero público, ahora en la Comunidad Valenciana volvamos a tener un gobierno en el que, por ejemplo, el responsable de Cultura es un torero.

Los pormishuevistas que vienen son mucho más peligrosos

Císcar es quizá el personaje más inverosímil del libro.

Pero no es un personaje, es una persona que utilizó sus cargos públicos para mejorar el currícullum de su hijo o para montarle una exposición a su peluquero. Cuando dirigía el IVAM, iba a trabajar en limusina. De telenovela turca, ¿no? Parece ser que no era mala, que únicamente quería ser considerada una mecenas del arte, aunque no tuviera ni idea de arte. Si para eso tenía que untarte de dinero, te untaba.

Si alguno de los pormishuevistas que aparecen en el libro lo lee, ¿cómo cree que reaccionará?

Espero que sienta vergüenza. Aunque si alguno se anima, que no dude en llamar a su abogado. Los míos están ‘ready’.

¿Son los pormishuevistas una especie en vías de extinción?

Me encantaría poder decir que sí, pero es que no y sin duda los pormishuevistas que vienen son mucho más peligrosos.

¿Por qué?

Porque han aprendido a jugar con la dinámica de generar ruido, a convertir la política en un ‘Sálvame’.

¿Algún nombre?

Son los que están quitando el poder a lo público para hacer que pierda validez. Hay una política que me llama especialmente la atención. Su nombre empieza por I y termina por Sabel Díaz Ayuso.

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