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los planes de la cultura ante una victoria de la Inteligencia Artificial que todavía parece lejana

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Barcelona


03/10/2023 a las 06:51

CEST


Un artista, una guionista, una escritora y una música confiesan su confianza en que el componente humano acabará salvando a las artes

Este artículo podría estar escrito por una Inteligencia Artificial y es posible que el lector o la lectora no fuese capaz de detectarlo. Hace unas semanas, Google presentó una Inteligencia Artificial capaz de escribir textos y artículos periodísticos a los ejecutivos de medios como The New York Times, el conglomerado News Corp. y The Washington Post. Se llama Genesis y, aunque la empresa de Mountain View explicó que no pretende ser un sustituto de los periodistas sino una herramienta que les facilite su labor, el pinchazo en la boca del estómago de los trabajadores estaría justificado. El encargado de difundir la noticia fue el periódico neoyorquino que, de momento, todavía tiene a personas reales sentadas en su redacción. Pero, ¿quién garantiza que eso no vaya a cambiar a medio plazo? La frase “es el mercado, amigo” sería un buen cierre para las cartas de despido (escritas por Genesis, por supuesto).

Esta es una visión negativa de lo que puede deparar un futuro con la Inteligencia Artificial plenamente instaurada en la cotidianeidad. No todo lo que puede aportar tiene que ser malo, por supuesto: la tecnología ha mejorado mucho la calidad de vida de parte de la humanidad gracias a los avances logrados en diferentes sectores. Pero en lo que se refiere al mundo de la cultura quizá sea más difícil ser optimista que en el campo de la salud, por ejemplo.

Las redes sociales se han inundado de ilustraciones hechas con aplicaciones de Inteligencia Artificial (llenas de fallos, pero bastante apañadas y prometedoras), los casos de deepfake con famosos son pan de cada día y las novelas escritas por una máquina ya están a la venta en Amazon. Casi cada mañana los medios ofrecen una noticia de un logro nuevo de la Inteligencia Artificial a nivel creativo que hasta hace muy poco solo habría tenido cabida en la ciencia ficción. Sin embargo, los niveles de preocupación dentro del colectivo son desiguales y, de hecho, algunos creadores ya han utilizado estas nuevas herramientas para desarrollar su trabajo.

Rubén Sánchez es artista multidisciplinar: pinta murales y lienzos, elabora piezas de cerámica, esculturas al aire libre e incluso instalaciones subacuáticas. Su obra puede verse en lugares de todo el mundo, desde Barcelona a Bahrain pasando por Texas. Por el momento, las herramientas de Inteligencia Artificial que ha probado le han servido como ayuda pero no para desarrollar trabajos completos. “Hace un par de años usé una herramienta un poco rudimentaria de Google para trastear, más por curiosidad que otra cosa, y al final aquellos ejercicios me inspiraron a trabajar en una técnica diferente para una serie nueva de pinturas”, comenta a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica. “A día de hoy uso de vez en cuando Chat GPT para documentarme o para explorar y desarrollar diferentes versiones de textos que escribo”, dice.

Actualmente, Sánchez ve la Inteligencia Artificial más como una aliada que como una amenaza en el mundo del arte, aunque no sabe cómo será en un futuro. Sin embargo, está convencido de que la parte humana de la creación no podrá ser sustituida por una máquina. “No veo tan lejos que un robot sepa dar brochazos imperfectos y que pueda crear lienzos igual que un humanom, pero ese robot seguro que nunca pasó por una ruptura traumática con otro robot o se quedó embobado viendo un paisaje o sintió algo por alguien que lo llevó a pintar ese lienzo. Y ese es el valor añadido del arte que veo más difícil de suplantar”, sostiene. Sí que considera que hay que proteger a los creadores de alguna manera como, por ejemplo, «estableciendo ciertas regulaciones que aseguren que la creatividad permanezca humana y que la Inteligencia Artificial nos ayude como herramienta”, comenta. “Pero viendo que nosotros cada vez estamos más atontados y ellos son cada vez más listos, al final igual acaba la Inteligencia Artificial creando esas regulaciones. Confío en que como humanos no caigamos en esa distopía”, asevera.

Paloma Rando, redactora y guionista en series como Señoras del (h)AMPA, sí le preocupa el futuro a medio plazo de sus profesiones, en especial el de la primera. “Ya estamos viendo cómo poco a poco empieza a abrirse hueco en redacciones. Bild, en Alemania, ya ha anunciado que prescindirá de varios periodistas en favor de la Inteligencia Artificial, por ejemplo”, explica. Que el trabajo de guionista desaparezca lo ve más complicado aunque también le parece posible.

Una de las imágenes de la huelga de guionistas de Hollywood.

| EFE

“De hecho uno de los motivos por el que los guionistas en Estados Unidos han ido a la huelga es la negativa de los estudios a limitar el uso de la Inteligencia Artificial. Estoy convencida de que una Inteligencia Artificial no puede escribir una serie o una película tan bien, y por tan bien quiero decir de forma genuinamente humana) como lo haría un guionista, pero no tardaremos mucho en comprobar que sí pueden hacerlo regular”, afirma. Para ella, es responsabilidad de los estudios decidir qué proyectos aceptan, pero los gobiernos, instituciones y sindicatos –”entre ellos, ALMA, el sindicato español de guionistas, al que yo estoy afiliada”– también tienen la obligación de garantizar la dignidad de los trabajadores del gremio.

“A nosotros nos da igual, somos un grupo que hace música muy orgánica y personal y que una máquina no puede hacer”, dice Isa Cea, bajo y voz de la banda Triángulo de Amor Bizarro. De momento, ha probado alguna aplicación como Garageband –”que suena horrible y es bastante tediosa de usar”– pero en general se aburre con estas cosas. “La parte interesante es procesar las ideas y hacer que suenen, en vez de que las procese la máquina. Si la tecnología nos ahorra los trabajos miserables pues está genial, pero si al final haces música con la misma sensibilidad con la que haces churros, me parece muy poco inteligente, la verdad”, afirma. “La tecnología por la tecnología es una horterada. Ya se podía ver en las pelis de los 70, los 80 o los 90, estas visiones recargadas de tecnología siempre acaban siendo bastante esperpénticas”, opina la artista gallega con convicción.

Jubilarse antes, el plan perfecto

Aunque en general parece que se quiere creer que será el componente humano de las creaciones lo que salvará a los trabajadores del mundo de la cultura, no hay nada que lo garantice. Y si los peores pronósticos se cumplen y la Inteligencia Artificial acaba suplantando a periodistas, escritores, artistas y creadores en general, mucha gente tendrá que reinventarse. Algo que ya no es fácil ahora ¿cómo lo va a ser en un mundo en el que las máquinas sean las que manejen el cotarro?

Hay posiciones optimistas como la de la escritora y periodista cultural Aloma Rodríguez, que en una entrevista con este periódico expresó que: “El oficio de periodista cultural lo veo más amenazado por los propios departamentos de prensa de los grandes grupos editoriales que por la Inteligencia Artificial. ¡Si aún no se ha inventado algo que nos libre de transcribir las entrevistas! Si pasara eso, me dedicaría a hacer jabón casero y bizcochos, plantaría lechugas y me comería todas las peras del peral de la casa de mis padres”.

Cea tampoco se muestra demasiado preocupada ya que prevé que: “con un poco de suerte, hará colapsar las redes sociales dentro de no mucho y será lo mejor que haga la Inteligencia Artificial, o eso espero”. Confía en el poder del arte, la naturaleza o la música reconcilian al ser humano y hacen que la vida sea más vivible, así que “aunque entiendo que la voracidad que nos rodea por parte de las empresas que tratan de monetizarlo todo, tus amigos y tu bienestar están ahí, estas cosas son muy importantes para seguir sobreviviendo como personas”, afirma.

Por su parte, Rando no tiene ningún as en la manga. “Por ahora no me he planteado un plan B. Me gusta demasiado mi trabajo como para ni siquiera especular con qué haría si tuviera que dejar de ser guionista”, afirma. “Rezo para que las IA nunca puedan reemplazarnos. Y llegado el caso, espero que me haya dado tiempo a jubilarme antes”, sostiene.

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