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Un día oscuro en la historia de Estados Unidos

Nunca antes había sido juzgado un expresidente de Estados Unidos y, sin embargo, no ocurre por una causa histórica o sin precedentes, sino por el caso más mediocre, frágil y endeble que se pudieron inventar. Queda el precedente, que asoma un futuro turbio para Estados Unidos

Martes, 04 de abril de 2023 a las 16:06

Por Orlando Avendaño

Martes, 04 de abril de 2023 a las 16: 06
Ilustración de Americano Media

Para el momento en el que escribo esto el expresidente Donald Trump está siendo procesado por las autoridades de Nueva York. Lo acusan de haber cometido un delito en un caso altamente cuestionado por expertos e, incluso, críticos —como el periodista demócrata Fareed Zakaria, quien dijo en una columna que este caso mengua la fe en el sistema de justicia.

Motivado por sus compromisos demócratas, el fiscal Alvin Bragg hizo lo posible para lograr la fotografía de hoy: Trump escoltado a las entrañas de la Corte de Nueva York (claro, seguro Bragg hubiera preferido la foto con las esposas). No podía ser de otra manera. Para llegar al cargo, al que fue nominado por el Partido Demócrata, Bragg hizo campaña ufanándose de todas las veces que investigó a Trump. Era una promesa de campaña que debía cumplir. Porque así, aparentemente, funciona el sistema en Estados Unidos: no es justicia, es política.

El antitrumpismo define el derecho en este Estados Unidos. El objetivo es destruir al hombre, luego se verán qué cargos se inventan, verbigracia Zakaria. Y eso fue lo que ocurrió: el caso contra Trump, en el que supuestamente pagó un soborno a la actriz porno Stormy Daniels para ocultar un affair, es tan frágil como lo fue la trama rusa, que también le inventaron en su momento. Es tan frágil que los antecesores de Bragg lo habían desechado y otros fiscales lo desestimaron. Es tan frágil que el mismo Bragg, cuando lo vio, lo ignoró, pero lo retomó cuando sus colegas demócratas protestaron.

No están acabando con un hombre, están acabando con el Estado de derecho. De anteojitos se nota que lo que hay en contra de Trump es una cacería de brujas que probablemente no se detenga con él tras las rejas. Estirar cínicamente un caso endeble e inconsistente mina las bases del indictment y marca un precedente peligroso: hoy Trump, ¿mañana quién será?

Sigo citando a Zakaria (porque no lo digo yo, lo dice un demócrata): 

"Una vez elegido, y tras examinar las pruebas, se dice que engavetó el caso, lo que desencadenó una tormenta de críticas de su base demócrata. Luego, Bragg corrigió y decidió seguir adelante con el caso, sobre una nueva base: el delito de Trump es haber violado la ley del estado de Nueva York al falsificar registros comerciales, pero el estatuto de limitaciones por ese delito menor ya expiró. Así que la oficina de Bragg argumentará que el delito menor está en realidad vinculado a un delito grave porque viola las leyes electorales federales. Pero esa violación es una que el Departamento de Justicia, durante Trump y durante Biden, examinó y decidió no procesar".

No se trata de defender a Trump. Al final, es insólito que, después de tanto que le han dicho y de tanto que lo han acusado, lo arresten por presuntamente haber pagado un soborno a una prostituta (insisto en el presunto porque su propio abogado reconoció en una carta que el pago vino de su bolsillo, y no del expresidente). Se trata de resguardar una de las columnas que ha mantenido de pie a esta república: la igualdad ante la ley.

A Biden le rodean escándalos relacionados a corrupción en China o Ucrania y nadie ha investigado. Hillary Clinton mintió y cometió un delito federal al destruir información clasificada. No pasó nada. A Bill Clinton lo acusaron de perjurio cuando descubrieron que tuvo sexo con una becaria. Supuestamente, todos han sido delitos menores. ¿No lo es, entonces, pagar dinero para encubrir una aventura?

Hoy es un día histórico. Nunca antes había sido juzgado un expresidente de Estados Unidos y, sin embargo, no ocurre por una causa histórica o sin precedentes, sino por el caso más mediocre, frágil y endeble que se pudieron inventar. Queda el precedente, que asoma un futuro turbio para Estados Unidos. No es momento de celebrar, ni siquiera para aquellos que salivan con la imagen de Trump esposado. Un sistema corrupto no distinguirá entre demócratas y republicanos. Se los tragará a todos. 

Orlando Avendaño

Orlando Avendaño es subdirector digital de Americano Media.

Orlando Avendaño

Orlando Avendaño es subdirector digital de Americano Media.

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