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martes, abril 23, 2024
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Un tal Óscar Puente se convierte en Michael Jordan (y esto no es 1936)

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La investidura fallida de Feijóo y un incidente en el Ayuntamiento de Madrid dan alas a los agoreros en internet

Ha nacido una estrella

Desde la retirada de Michael Jordan no se veía un protagonismo en una disciplina similar al que ha tenido Óscar Puente en la semana política. El diputado socialista, exalcalde de Valladolid, salió por sorpresa a dar la réplica a Alberto Núñez Feijóo en la sesión de investidura. Los que no lo conocían entendieron rápidamente por qué Sánchez lo eligió en vez de Patxi López, el señalado inicialmente: el estilo arrabalero y faltón de Puente, y su condición de ganador/perdedor de las últimas elecciones municipales –sacó más votos que nadie, pero un pacto lo apartó del poder, justo lo que parece que va a pasarle a Feijóo- lo convertían en candidato idóneo para dar una lección al líder del PP.

El estrellato de Puente empezó el martes y aún no ha terminado. Sus momentos de mayor notoriedad empezaron cuando le preguntó a Feijóo desde la tribuna, «de ganador a ganador», entre la rechifla de más de la mitad de la Cámara: «¿Por qué tiene usted mejor derecho a ser presidente del Gobierno que yo a ser alcalde de Valladolid?». Esa frase definitiva, que subrayaba la primacía en España del parlamentarismo sobre el presidencialismo, vino sucedida el viernes de un episodio de acoso en el AVE que lo llevaba al Congreso para participar en la última jornada del debate. Un individuo intimidó al diputado del PSOE y trató de impedirle que ocupara su asiento, y tuvo que acudir la policía a poner orden. Otros políticos de izquierda -también algunos que no son de su partido, como Pablo Iglesias o Gabriel Rufián- explicaron incidentes parecidos y se solidarizaron con él.

Hay quien dice, sobre todo desde la extrema derecha y demostrando de nuevo su mal perder, que estamos otra vez en 1936. Si fuera el caso, que no lo es, Puente tiene más pinta de Fred Astaire o Imperio Argentina, dos de las grandes estrellas del momento, que del teniente Castillo.

Tocarle la cara al alcalde

Esto no es 1936, pero algunos parecen empeñados en que lo parezca. Al episodio del energúmeno del AVE que se enfrentó a Óscar Puente lo precedió, un día antes, otro parecido, en el que un exaltado se enfrentó a un mandatario hasta el límite de la intimidación. Pero esta escena es más grave porque entre los protagonistas -el matón y la víctima, que quede claro- no había solo un político, sino dos. Se produjo en el pleno del Ayuntamiento de Madrid: el concejal socialista Daniel Viondi bajó de la tribuna de oradores, donde se había acabado su turno de palabra mientras defendía que el antiguo canódromo de Carabanchel pase a adoptar el nombre de Jennifer Hemoso, y le dio tres toquecitos en la cara al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, a la vez que le dejaba unos documentos en el escaño.

Un poco estupefacto, Almeida tardó varios segundos en reaccionar. Pero lo hizo con la contundencia que merecía la insólita situación. «El señor Viondi me ha tocado la cara en tono amenazante hasta tres veces. Es usted un violento, no se lo voy a permitir. No vuelva a tocarme jamás la cara», le dijo al concejal del PSOE. El revuelo duró toda la sesión.

A Viondi lo ‘dimitieron’ a través de X, lo que antes era Twitter, que es donde ahora se dirimen los nombramientos y los ceses antes de que se publiquen en boletines oficiales. «He comunicado a mi partido que en las próximas horas dejaré mi acta de concejal. He pedido disculpas públicas e intentado de forma personal pero no ha sido posible», escribió el exconcejal. El líder de los socialistas madrileños, Juan Lobato, dejó claro poco después en la radio que la fulgurante destitución de Viondi era decisión suya. La candidata del PSOE a la alcaldía en las últimas elecciones, Reyes Maroto, ya había pedido disculpas a Almeida durante la sesión por la actitud de su subordinado. Esto no es 1936.

Los patriotas del críquet

Que esto no es 1936 se nota también en la composición demográfica de la sociedad española. Si en ese año y los posteriores una masa de gente salió del país huyendo de la guerra y las penurias, ahora el saldo migratorio es positivo: desde el año 2016, con la salida de la crisis económica, la diferencia entre los que llegan y los que se van es de más de un millón de personas. Por eso no es de extrañar la composición étnica de la selección española de críquet, que se ha hecho viral esta semana.

Para alegría de quienes ven con orgullo el avance imparable del mestizaje, y para desgracia de los puristas y los racistas, en la selección española de críquet conviven varios tonos de piel, con abrumadora mayoría de jugadores de origen indio o paquistaní, países donde el críquet es el deporte de masas. Se puede comprobar en el tradicional paseíllo de la cámara previo a la disputa de un partido, en este caso el España-Francia que dio a la Roja el pase al Europeo. También se ve en ese vídeo el patriotismo desacomplejado de algunos de ellos, que se pusieron la mano en el pecho mientras duró la música. O eso, o es que desconocen la sana tradición española, en cualquier competición deportiva, de esperar que pase rápidamente la interpretación de un himno que no se puede cantar porque no tiene letra.

En vez de celebrar la clasificación y la diversidad de la selección, como ha hecho la mayoría, algunos utilizaron las redes para lanzar sus mensajes xenófobos. «Tendrán DNI español, pero son de Pakistán», dice uno de esos racistas. «Tienen de español lo que yo de noruego», contesta otro. Hasta que alguien los pone en su sitio: «Tío, no malgastes tu tiempo con gente que les dice a los catalanes o vascos ‘qué pone en tu DNI’ pero si eres negro, con la tez más oscura o con creencias diferentes, ahí ya no importa lo que ponga en tu DNI«.

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